GINKGO BILOBA - Salisburia Adiantifolia Smith
NOMBRE CINTIFICO:
Salisburia Adiantifolia Smith ……… OTROS NOMBRES: árbol de los cuarenta escudos
El ginkgo (Ginkgo biloba) conocido también como árbol de los cuarenta escudos, es un árbol único en el mundo, sin parientes vivos.
Está clasificado en su propia división, la Ginkgophyta, siendo el único miembro de la clase, Ginkgoopsida, orden Ginkgoales, familia Ginkgoaceae, género Ginkgo.
Contiene una única especie, el Ginkgo biloba que constituye uno de los mejores ejemplos de relicto o fósil viviente conocido.
Originario de China. Puede llegar a vivir un milenio. Se ha usado con fines ornamentales desde hace milenios. Puede florecer en diferentes climas del mundo, sin embargo, crece principalmente en China y Corea, en el sur y el este de Estados Unidos, el sur de Francia,. Desde hace siglos se ha utilizado por sus acciones terapeúticas, especialmente por la medicina tradicional china, y las hojas del árbol se usan en la herbolaria moderna.
Se puede conseguir ginkgo biloba en cápsulas, pero lo mejor es consumirlo en infusiones, cataplasmas, esencias o aceites.
De su recolección la parte que más interesa con fines terapéuticos es la hoja; de estas hojas se extraen los principios activos que veremos a continuación.
En la composición del ginkgo biloba encontramos sobre todo compuestos flavónicos: rutósidos, quercetos, kenferol, derivados del quercetol, derivados del epicatecol y biflavonas del apigenol.
Todos estos compuestos de nomenclatura tan complicada tienen en general un efecto vaso-dilatador cerebral y periférico, protector capilar, antivaricoso, venotónico, diurético, antiagregante plaquetario y fortalecedor de la resistencia capilar.
Esta insuficiencia circulatoria cerebral tiene una serie de manifestaciones funcionales, como vértigos, cefaleas, pérdida de memoria, descenso de las facultades intelectuales, trastornos de la motilidad, etc.
También se utiliza el ginkgo para tratar determinadas secuelas de accidentes vasculares cerebrales y en traumatismos craneoencefálicos.
Únicamente, en caso de sobredosificación, cabe esperar que aparezcan náuseas, vómitos, diarrea y sensación de vértigo.
De esta infusión se pueden tomar hasta 2 tazas al día, preferentemente antes de la comida.
Los principios activos del ginkgo biloba, han demostrado poseer excelentes propiedades para la memoria, al estimular la circulación y potenciar la capacidad mental. Por tal motivo, se analizan los beneficios del ginkgo biloba, para el tratamiento natural de enfermedades como el mal de Alzheimer. Sin embargo, en dosis excesivas, el ginkgo biloba puede tener contraindicaciones y efectos secundarios indeseables. Conoce para qué más sirve el ginkgo biloba y en que casos está terminantemente contraindicado.
Las propiedades del ginkgo biloba para luchar contra el envejecimiento cerebral, son muy difundidas. Los principios activos del ginkgo biloba actúan favoreciendo la circulación y estimulando la actividad mental, por lo que está especialmente indicado en pacientes con enfermedades degenerativas del sistema nervioso central.
El ginkgo biloba puede ser beneficioso y estimulante para enfermos con mal de Alzheimer, ya que al favorecer la actividad cerebral y permitir ejercitar el cerebro, estimula la memoria, que es lo que más se resiente en esta enfermedad neurológica.
Sin embargo, no es esta la única propiedad medicinal del ginkgo biloba. Sus componentes también están relacionados con otros efectos principalmente antioxidantes, pero también antiinflamatorios y estimulantes de la circulación, que benefician en otros trastornos físicos, entre ellos, en la insuficiencia circulatoria, la diabetes, la insuficiencia venosa, la artrosis, la artritis y los calambres musculares. Cabe aclarar que debido a la posibilidad de que el ginkgo biloba interactúe con otros medicamentos, antes de consumirlo, es conveniente que consultes con tu médico.
No obstante, el ginkgo biloba también tiene contraindicaciones y efectos secundarios adversos, que hacen que su uso no sea recomendable en determinadas circunstancias. Esto es especialmente cierto, durante el embarazo y la lactancia, ya que contiene sustancias que podrían afectar el normal desarrollo del feto y ser tóxicas para el bebé lactante.
Este es un artículo publicado en La Vanguardia del 27/11/2002 ,
es una entrevista antigua pero creo que de gran interés.
Entrevista realizada por Victor-M.Amela a Ghislaine Lactot,
ex médico y autora del libro "La mafia médica", en el que
cuestiona el sistema médico actual.
Tengo 61 años y nací en Montreal (Canadá).
Fui médico y hoy soy Ghislaine Lactot médico del alma.
Me he divorciado dos veces y tengo cuatro hijos (de 37 a 28 años) y cuatro nietos.
¿Política? ¡Soberanía individual! ...Cree en ti: eres divino y lo has olvidado.
La medicina actual fomenta la enfermedad, no la salud:
lo denuncio en mi libro “La mafia médica”.
Periodista: Estoy griposo, ¿qué me receta?
Ghislaine: –Nada.
P: ¿Ni un poquito de Frenadol?
G: -¿Para qué? ¿Para tapar síntomas? No.
¡Atienda a sus síntomas, escúchese! Y su alma le dará la receta.
P: Pero, ¿me meto en la cama o no?
G: –Pregúnteselo usted mismo, y haga lo que crea que le conviene más. ¡Crea en usted!
P: ¡A los virus les da igual lo que yo crea!
G: –Ah, ya veo: elige usted el papel de víctima. Su actitud es: “He pillado una gripe. Soy víctima de un virus. ¡Necesito medicinas!”.
P: Pues sí, como todos...
G: –Pues allá usted... Mi actitud sería: “Me he regalado una gripe. ¡Soy la única responsable! Debo cuidarme un poco”. Y me metería en cama, reposaría, me relajaría, meditaría en cómo me he maltratado últimamente...
P: ¿Se ha “regalado” una gripe, dice?
G: –¡Sí! Tu enfermedad viene de ti, no viene de fuera. La enfermedad es un regalo que tú te haces para encontrarte contigo mismo.
P: Pero nadie desea una enfermedad...
G: –Tu enfermedad refleja una desarmonía interior, en tu alma. Tu enfermedad es tu aliada, te señala que mires en tu alma, a ver qué te sucede. ¡Dale las gracias: te brinda la ocasión de hacer las paces contigo mismo!
P: Quizá sea más práctica una pastillita...
G: –¿Hacer la guerra a la enfermedad? Eso propone la medicina actual, y las guerras matan, traen siempre muertes.
P: No me dirá ahora que la medicina mata...
G: –¡Un tercio de las personas hospitalizadas lo son por efectos medicamentosos! En Estados Unidos, 700.000 personas mueren al año a causa de efectos secundarios de medicamentos y de tratamientos hospitalarios.
P: Morirían igual sin medicamentos, oiga.
G: –No. No si cambiamos el enfoque: la medicina actual ha olvidado la salud, ¡es una medicina de enfermedad y de muerte! No es una medicina de salud y de vida.
P: ¿Medicina de enfermedad? Acláremelo...
G: –En la antigua China, un acupuntor era despedido si su paciente enfermaba. O sea, ¡el médico cuidaba de la salud! ....¿Ve? Toda nuestra medicina es, pues, el fracaso total.
P: Prefiere medicinas alternativas, pues...
G: –Respetan más el organismo que la medicina industrial, desde luego: homeopatía (¡será la medicina del siglo XXI!)acupuntura, fitoterapia,reflexoterapia, masoterapia...la practica del yoga..la meditacion ..
Son más baratas... y menos peligrosas.
P: Pero no te salvan de un cáncer.
G: –¡Dígale eso a la medicina convencional! ¿Te salva ella de un cáncer?.
P: Puede hacerlo, sí.
G: –Lo que hará seguro es envenenarte con cócteles químicos, quemarte con radiaciones, mutilarte con extirpaciones... ¡Y, encima, cada día aparecen más cánceres! ¿Por qué? Porque la gente vive olvidando su alma (que es divina):
la paz de tu alma será tu salud, porque tu cuerpo es el reflejo material de tu alma.
Si te reencuentras con tu alma, si la pacificas..., ¡no habrá cáncer!
Periodista: Palabras bonitas, pero si un hijo suyo tuviese un cáncer, ¿qué haría usted?
G: –Alimentaría su fe en sí mismo: eso fortalece el sistema inmunitario, lo que aleja al cáncer. ¡El miedo es el peor enemigo! El miedo mina tus autodefensas. ¡Nada de miedo, nada de sumisión al cáncer!
Tranquilidad, convicción, delicadeza, terapias suaves.
G: –La medicina convencional debiera ser sólo un último recurso,
y muy extremo... Y si tu alma está en paz, eso jamás te hará falta.
P: Bien, pues tengamos el alma pacificada... pero, por si acaso, pongámonos vacunas.
G: –¡No! Las fabrican con células ováricas de hámster cancerizadas para multiplicarlas y cultivarlas en un suero de ternera estabilizado con aluminio (eso la de la hepatitis B, con su virus): ¿inyectaría usted eso a sus hijos?.
P: Les he hecho inyectar ya varias...
G: –Y yo a los míos: fui médico, y por entonces no sabía aún todo lo que hoy sé... ¡Pero hoy mis hijos no vacunan ya a sus hijos!
P: Yo creo que seguiré vacunándolos...
G: –¿Por qué? La medicina actual mata moscas a martillazos: no siempre muere la mosca, pero siempre rompe la mesa de cristal. Son tantos los dañinos efectos secundarios...
P: ¿Por qué abominó usted de la medicina?.
G: –Yo me hice médico para ayudar. Me dediqué a la flebología, a las varices. Llegué a tener varias clínicas. Pero fui dándome cuenta del poder mafioso de la industria médica, que atenta contra nuestra salud, ¡que vive a costa de que estemos enfermos! Lo denuncié... y me echaron del Colegio de Médicos.
P: O sea, ya no puede usted recetar...
G: –¡–¡Mejor! Los medicamentos están fabricados pensando en la lógica industrial del máximo beneficio económico, y no pensando en nuestra salud.
"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una
disposición de la mente y no una condición de las circunstancias."
John Lodke